La verdadera historia

Gabriel García Márquez, en Noticia de un secuestro, destaca por su rigurosidad periodística orquestada en la forma de un extenso libro, borrando las líneas entre la noticia y la novela con un trabajo admirable que narra la historia de un país en crisis y de los actores más importantes de un hecho histórico.

La novela nos narra, sin omitir un solo detalle, la crisis ocurrida en Colombia en 1991, donde el líder narcotraficante Pablo Escobar secuestró a diez periodistas clave en un intento de presionar al gobierno. Esta crisis fue desencadenada por una ley que permitía extraditar a los narcotraficantes a Estados Unidos, en donde recibirían su castigo. Así nacen los Extraditables quienes prefieren “una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos” y que están dispuestos a todo para revocar esa ley y permanecer en su país.

Este trabajo de García Márquez inicia a modo de novela, narrando la vívida imagen del secuestro de Maruja y de Beatriz, ya en el segundo capítulo se abre el espectro y la rigurosidad de información se apodera de la narrativa. Se pierde cualquier sensación ilusoria tan común en las novelas de este autor y la realidad se vuelve protagonista, es una intrincada maraña de datos en donde no se puede omitir ninguno. Siendo este el carácter del libro, un fehaciente reflejo histórico, no puede ser considerado una novela, tampoco es una nota periodística pues supera a este género con holgura. La Noticia de un secuestro es, a mi parecer, una revolución del texto histórico. No es narrar la historia desde la opinión del victorioso, como suelen ser los textos de historia, sino que se busca la objetividad e integridad de todas las versiones para crear un retrato cercano a la realidad con un lenguaje y narrativa accesibles. Es un valiosísimo trozo de memoria para la historia de Colombia y de Latinoamérica construido con las historias de quienes lo vivieron y una fidelidad que pretende hacerles justicia.

Como retrato histórico, el libro excede. Como trabajo literario, se queda corto. Sufre por su propia rigurosidad, la cual es ineludible al tratarse un tema tan serio y con tantas aristas. El libro es anti-climático, su necesidad de clarificar cada punto no deja espacio para la creatividad ni para la imaginación, todo debe de ser dicho. Así la narración se sabotea a sí misma y se sabe el final desde el principio sin que exista un mecanismo narrativo para mantener la atención del lector. Luego de un primer capítulo emocionante, el libro pierde ímpetu. Se transforma en una densa maraña de datos, nombres y eventos concatenados a él gran secuestro, esto sucede porque la veracidad del relato está por encima de su forma, no pretende ser entretenido, sino fidedigno.

Sin duda este libro es un trabajo admirable de enorme magnitud que resulta necesario ante una Colombia dividida y caótica. Al mismo autor le parece una novela “difícil y triste” que fue escrita con el dolor y la melancolía de sus muchos protagonistas. Sin embargo, Gabriel García Márquez fue capaz de transmitir la realidad, no solo los hechos, sino toda la angustia, dolor y estrés que vivió Colombia en este arduo periodo. El resultado es la verdadera historia, tal y como Colombia la recuerda.

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